Gaslighting con doble cara: amable en público, cruel en privado | Dra. Ramani
Te hace sentir confundido. Pequeño. Avergonzado de tener dudas. Y lo peor: cuando te quejas, nadie te cree… porque “es tan amable”, “es tan encantador”.
En este video, la Dra. Ramani desenmascara una de las formas más sutiles y peligrosas del gaslighting: la doble cara. Esa dinámica en la que alguien puede ser adorable en público… y cruel en privado.
¿Qué es el gaslighting?
Es la negación de tu realidad.
Puede ser invalidar lo que sientes: “estás exagerando”, “eso no fue así”.
O negar cosas que sí pasaron: palabras, actitudes, incluso hechos concretos.
Ya conoces esa parte. Pero Ramani va más allá.
La máscara del encanto: una forma profunda de manipulación
Muchas personas narcisistas son encantadoras en público. Se muestran atentas, divertidas, generosas. Ayudan, sonríen, pagan la cuenta. Todo el mundo los adora.
Y tú… empiezas a dudar de ti.
Porque cuando están a solas contigo, son todo lo contrario: fríos, desdeñosos, crueles.
“Nos reímos tanto en esa cena… pero cuando volvimos a casa, su mirada ya no era la misma.”
Esta contradicción te desorienta. Y es exactamente lo que busca el gaslighting: que empieces a pensar que el problema eres tú.
¿Por qué es tan peligroso?
Porque todo el mundo ve su mejor cara. Y como pocos entienden qué es realmente el narcisismo, te dicen cosas como:
- “No puede ser tan malo si se porta así contigo afuera.”
- “Yo solo he visto a una persona encantadora.”
- “Quizás tú estás exagerando.”
Eso te aísla aún más. Te deja sin red de apoyo. Te encierra en una relación en la que tú mismo dudas de lo que sientes.
El patrón de Jacqueline Hyde
Ramani explica que esta dinámica no es casual. Es una estrategia.
Los narcisistas usan el “espectáculo público” para reforzar su imagen… y luego descargan su frustración en privado, con quienes más cerca están de ellos.
Esto es especialmente común en parejas y familias. Hijos, hijas, parejas que ven cómo el mundo admira a alguien que los hiere en la intimidad.
“Es increíble cuántas personas pueden ser compradas con alguien que paga la cuenta.”
¿Qué puedes hacer si lo vives?
- Confía en tu percepción. Lo que vives en privado importa, aunque nadie más lo vea.
- Habla con personas que puedan escucharte sin juzgar.
- Aprende a identificar la máscara. No todos los gestos públicos son genuinos.
- Busca apoyo profesional. El gaslighting te rompe por dentro. Recuperarte lleva tiempo, pero es posible.
Reflexión final de la Dra. Ramani
Para la Dra. Ramani, el gaslighting con doble cara es una de las formas más desestabilizadoras de abuso emocional. Su experiencia clínica le ha mostrado una y otra vez que la mayor herida no viene de los gritos, sino de la sonrisa falsa que oculta la crueldad privada. En su opinión, esta modalidad de manipulación es especialmente cruel porque deja a la víctima sin testigos, atrapada entre la percepción de los demás y su propio sufrimiento silencioso.
Ella insiste en que el encanto público no debe confundirse con bondad real. Para Ramani, desenmascarar esta dinámica no solo ayuda a quienes la viven, sino también a educar a una sociedad que a menudo justifica el abuso disfrazado de carisma. Su llamado es claro: confiar en lo que se vive en privado, aunque no encaje con la versión que todos ven. Solo así es posible romper el hechizo del gaslighting y empezar a sanar.
Mi reflexión final
Lo que más me golpea de lo que plantea la Dra. Ramani es esa idea de vivir una doble realidad. Me reconozco en esa contradicción: el elogio externo que recibía esa persona, mientras yo, en la intimidad, me deshacía por dentro. Y es cierto, llegas a pensar que el problema eres tú, porque todos los demás parecen ver a alguien completamente distinto.
A diferencia de Ramani, que lo aborda con firmeza profesional, yo lo siento en la piel. La confusión no solo te aísla: te hace desconfiar de ti mismo. Me parece brutalmente certero cuando ella dice que el gaslighting no siempre grita; a veces sonríe. Ahí está el veneno: en lo que no se dice, en la mirada que nadie más ve, en el gesto pequeño que te destroza, pero que es invisible para el resto.
Para mí, el aprendizaje está siendo volver a confiar en lo que siento, en mi percepción. No necesito que los demás lo hayan visto para que sea real. Esa es mi victoria personal. Y leer a personas como la Dra. Ramani me recuerda que no estoy sola, que muchas voces están ayudando a poner nombre a lo que duele. Porque cuando puedes nombrarlo, también puedes empezar a soltarlo.
🎥 Te recomiendo ver el video completo con la Dra. Ramani. Ayuda a entender por qué tantas personas quedan atrapadas en relaciones emocionalmente abusivas.
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Dr. Ramani
Ramani Durvasula nació el 30 de diciembre de 1965 en Englewood, Nueva Jersey. Completó sus estudios en la University of Connecticut y obtuvo el Ph.D. en Psicología Clínica en UCLA…